Cuenta la historia de un miserable ladrón, que dedicaba su vida a robar artefactos de las casas más pobres de la ciudad, entre otros delitos que solía cometer. Le gustaba mofarse de sus víctimas en el acto, ocasionando un gran pesar en las familias afectadas.
Todas aquellas personas que sufrieron por sus fechorías; rogaban a las autoridades para dar con su paradero; pero el villano, era muy astuto y se las arreglaba para escabullirse de la policía.
Una noche, después de haber realizado varios atracos, llega a su casa un poco más cansado, de su inmoral quehacer; tenía su mente difusa y pensó que necesitaba reanimarse con algo. Entra a su casa, prende la luz, va a la cocina por un café; vuelve y se sienta en la silla del comedor. Mientras llevaba el primer sorbo de café a sus labios se escucha una voz extraña que le dice:
-¡Quédate ahí!- ¡Quieto Humano!
Escuchó una voz vibrante, de algún lugar del living cometedor.
-¿Quién anda ahí?- Contesta el villano muy asustado. - ¡Salga de ahí o le dispararé! Tengo un arma.
-¿Me dispararas? -Replico la voz muy desafiante.
-Sí- Contestó. -¡Salga de ahí! ¿Quién se cree que es? ¡Lo mataré estúpido!
-Y que te hace pensar que puedes matarme si ni siquiera puedes verme. -Hablo la voz.
El villano saco su revólver, caminó hacia el balcón y dio dos tiros al aire.
-¡Salga Maldito cobarde déjate ver!
-¡Está bien! ¡Saldré humano! Pero antes debes prometer que veas lo que veas; no gritaras ni saldrás corriendo como un idiota.
-Ok.- De acuerdo- Respondió el villano con una risa acalambrada.
-De cualquier forma si tienes la osadía de disparar o salir corriendo cuando me veas explotaras en mil pedazos; y esto, no lo digo en broma, me refiero a que literalmente tus extremidades volaran de tu cuerpo como cohetes.
- Jajajaj…, que idiota y como esperas que te crea eso. ¿Me estas tomando el pelo?
-Así es mi cobarde humano es mejor que lo creas.
-Cállate estúpido ¿Qué crees? ¿Qué estoy loco?
-Bueno en parte si, si le robas a tu propia especie, los intimidas, los golpeas, y después huyes con las cosas que más aman, o con aquellas únicas pertenencias que tiene para vivir lo indispensablemente, entonces pienso que estás loco.
-Jajaja… ¡si claro idiota! Tú estás loco. ¿Sabes? Hare algo, saldré de nuevo y entraré por la puerta y si te vuelvo a escuchar maldito enfermo serás tú el que explotará en mil pedazos.
-Es mejor que no hagas eso, no te lo recomiendo. -¡Desabróchate la camisa!
El villano queda atónito y desconcertado con aquella petición.
-¿Qué…, que quieres?
-¡Hazme caso y desabróchate la camisa!
Comenzó a desabrocharse lentamente los botones de la camisa, mientras que con su otra mano sostenía su revólver firmemente.
-¿Qué es esto? ¿Un maldito programa TV Show?
-Quiero que veas atentamente tu ombligo. ¿Ves lo que hay allí?
Del ombligo del villano comenzó a parpadear una luz roja violeta, que centellaba generosamente.
-¿Qué es esto? ¿Qué me has puesto?
-Es un chip detonador sensorial, se activa con energía telepática; esto es, se activa con impulsos electrónicos cerebrales, y dentro de mi cerebro tengo el detonador, es muy fácil activarlo basta que piense en que explotaras y cierre mis ojos haciendo la imagen visual cognitiva.
-¡Que maldito! ¿Eres un asesino?
-No…, No lo soy. Pero tú eres un humano muy estúpido.- ¿Recuerdas la Avenida Asimov?
-No… ¿De qué avenida me hablas?
-Pues veras, después de entrar por el jardín de la casa esquina que está en la Avenida Asimov número 4552; quebraste una ventana que detono la alarma; y con la torpeza que te caracteriza, buscaste un hacha y comenzaste a destruir todo su sistema eléctrico, al ver que la policía no se presentó jamás, te dedicaste a desmantelar la casa y llenar el camión de muchos artefactos, televisores, ordenadores, sillones etc. Después fuiste al refrigerador, tomaste un sándwich de atún y una cerveza helada, recorriste la casa y cuando entraste a la pieza matrimonial, tomaste la foto de la dueña de casa con ojos perversos, y como un zoquete te quedaste dormido en su cama.
En ese momento estaba yo ahí vigilándote, fue entonces que pude introducir el chip por tu ombligo.
-¡Maldito gusano me has estado espiando!
-No, humanoide necio, lo que pasa es que tú no puedes verme –Ahora- ¿Harás lo que te pido?
Solo quiero, que…, por más desconcertado que este tu inferior e inútil cerebro; no salgas huyendo como un cobarde; eso es todo.
-¡Está bien!- Responde el villano con una rabia endemoniada.
El ratero se encontraba bastante desorientado y no comprendía la situación en la que se encontraba.
había un sensación de frialdad tétrica y una brisa helada; detrás de la ventana, en el balcón; se desplaza elevándose súbitamente un cuerpo extraño y alargado; de unos tres metros de longitud, sus cavidades eran aplanadas y de su cabeza se desprendían dos antenas filiformes, tenia alas plomizas y membranosas, no dejaba mover su seis pegajosas patas puntiagudas; su abdomen era verdoso, y terminaba en dos puntas articuladas, que le daba un aspecto de redondez; de las piezas bocales se desprendía un liquido amarillento-aguado que caía como esperma gelatinizada cada vez que el ente hablaba.
-Pero; ¡Qué diablos eres! ¿Una maldita cucaracha?
-Así es mentecato humanoide.- responde el insecto.
-¡Que asqueroso eres!
-¡Tranquilo ladrón! -ya sabes lo que tienes en tu ombligo y lo que puede pasar si no me obedeces.
-Pero; ¿cómo es posible que suceda esto? Debo estar loco, los incestos gigantes no existen ni menos pueden hablar.
-Te equivocas. Si existimos, y somos muchos, cientos; hemos estado en este planeta desde su origen; millones de años atrás, somos dueño de todo el subsuelo, del centro de la tierra; hemos visto caer cometas; desaparecer cientos de especies de mamíferos y reptiles en la tierra; nosotros somos la única especie original de este planeta. Tú ni te imaginas; hemos evolucionado desde que su especie se hacían llamar “Homo Sapiens”; tenemos la capacidad de hacernos invisibles; podemos leer la mente; nos comunicamos telepáticamente y nuestro sistema de navegación hiperespacial esta a mas de un millón de años luz de sus pequeños aviones y barcos de juguetes; veras –vil ratero- nosotros estamos habitando el sol, nuestro caparazón ha evolucionado de una forma tal que se ha vuelto indestructible, impenetrable, se necesita ciento veinte mil Albert Einstein trabajando a toda máquina con una evolución mental que tardaría diez y seis mil millones de años para que ustedes lleguen a entender como funciona nuestro caparazón que nos hace colonizar estrellas como el sol.
-¡Pero eso es imposible! –Fisgoneaba el villano.
-¡Oh si! repugnante e inútil humano, ¡claro que es posible!- Tu especie siempre ha sido y será pasajera en este planeta; ni siquiera son capaces de mantener y regenerar sus propios recursos naturales; en todo caso; ya no importa. Nos hemos cansado de este planeta. Nuestro sistema de navegación lleva activado quinientos años y nos preparamos para habitar “Blattodea”.
- ¿Blattodea? ¿De qué estás hablando?
- De nuestra nueva civilización. A setecientos quilómetros de profundidad, después del núcleo solar. Llevamos dos mil años construyendo nuestra fortaleza y por fin tenemos la tecnología suficiente para abandonar el núcleo de este inmundo planeta.
-¡Todo esto son patrañas! De ser así como tú dices, nuestros científicos ya lo habrían descubierto.
- Jajajaja…, se rió con todas sus fuerzas el insecto.
Salió del balcón, y empezó a arrastrar sus patas en dirección al humano, el pavor invade el rostro del villano al ver semejante insecto serpentearse como una lagartija horripilante, detrás de su caparazón, tenía una hinchazón, un relieve, que se desprendió del hombro del insecto, dejando caer un liquido negruzco, enseguida salió un cilindro con un haz de luz verdosa y apuntó directamente a la cabeza del humano.
-¿Qué me estás haciendo? ¿Qué me pasa?- no puedo moverme.
-Claro que no puedes moverte, te he inmovilizado como una piedra.
El incesto se acerca hasta la cara del villano, que lo miraba asustado, sin ni siquiera hacer un gesto facial, tenía todos los nervios del cuerpo paralizado como un muñeco de metal, abre su pegajosa boca intimidando al humano.
-La explicación de por qué tus científicos humanoides, no saben nada de nuestra existencia, es que no han llegado a comprende la tecnología de la invisibilidad. Nosotros la hemos estado utilizando desde los principio de la evolución, y, en los mileños de vida que le queda a la tierra, esto es, -descartando la inminente posibilidad de autodestruirse que posee su especie, de experimentar y detonar armas nucleares- tampoco será tiempo suficiente para que lleguen a descubrirla.
El insecto dejo de apuntar a la cabeza del villano, y este dio una bocanada de alivio.
-Entonces. ¡Dime lo que quieres! -Gritó compungido.
El insecto se acerco al sillón, se sentó y cruzo las seis patas, lo miro directamente, con un pequeño brillo estelar en sus aceitunados ojos.
- Ahora que ya estamos más relajados, Quiero que vayas a la cocina.
-¿Qué? ¿Por qué es de ir a la cocina cucaracha abusiva?
-Solo hazlo humano. Dijo el insecto con un tono de relajo
El villano camino hacia la cocina con cara de pregunta, mientras que por dentro se pensaba, si era posible que la culpa de todas sus fechorías lo hiciera entran en alucinaciones severas.
-Abre el estante de alimentos cuidadosamente, detrás de la fuente de frutos secos esta el azúcar, quiero que me lo traigas.
-Pero ¿Cómo es posibles que puedas saber todo lo que hay en la cocina?
-Es por la telepatía extrasensorial, la imagen de las cosas entran por tu globo ocular, lo que proyecta la información a tu cerebro, esté emite una onda telepática que llega directamente a mis antenas y después a mi cerebro. He podido ver todo lo que has hecho durante estos días.
-¿Y el azúcar? No me digas que todo esto lo haces por una bolsa de azúcar.
-Pues bien, eso que tienes en tu mano, y que ustedes llaman “azúcar”; nosotros lo llamamos: “El oro de Blattodea”. Es una rica fuente de energía y le da dureza a nuestro caparazón; con ella podemos soportar los altos grados de temperatura que hay en las profundidades del sol; nos hace más fuerte, más potente, con ella podremos dominar cualquier planeta del cosmos; y con el tiempo dominaremos el universo, seremos dioses.
-¡Pero qué estupideces dices insecto! El azúcar solo sirve para el café por las mañanas y para mantenernos felices y despiertos.
-¡Felices dices! Insinuó el insecto con un sarcasmo de burla.
-Ustedes han usado este alimento por décadas, con el solo propósito de distraer a sus semejantes, para mantenerlos callados, los padres descuidan a sus hijos adictos al azúcar, solo para que los deje ver la TV en paz; incluso, ellos mismo pueden conseguirlo en cualquier lado, en todas las esquinas hay alguien ofreciéndote azúcar, en todos los establecimientos, en las casas, en las bibliotecas, universidades, en los cuarteles, edificios estatales etc. El azúcar mueve toda su economía mundial, tienen tanta azúcar debajo de sus narices, que viven hinchados como cerdos -sin mencionar la paranoia que provoca a la humanidad- es por eso que me llevaré toda el azúcar del planeta; le haré un gran favor a la necedad humana.
Lo cierto es que sé lo que hiciste la semana pasada, de no ser así, no estaría aquí hablando con un insignificante humanoide.
-Y si lo sabes. ¿Por qué no te vas?
-¡Necesito los códigos!
-¿Qué códigos?
-Los códigos que utilizaste para entrar a la sucursal que robaste la semana pasada con el resto de tus amigos.
- Si los quieres por qué no leés mi mente.
-¿Qué, acaso no sabes que ya no lo hice? Lo que sucede es que el azúcar te deja tan estúpido, que olvidaste el código, tienes una mente tan deteriorada, que mis antenas no pueden captar la imagen extrasensorial para descifrarlo; pero lo tienes anotado, en un papel amarillo, está guardado, en el velador de tu pieza, y quiero que vayas por el ahora. ¡Esto es lo que le hace el azúcar a tu raza imbécil! Con el tiempo entenderán que solo nuestra especie puede utilizarla.
-¡No entiendo! ¿Qué ganas tú con esto?
-Pues veras, al entrar al edificio ustedes fueron directamente a buscar el botín, se llevaron varias bolsas y el dinero, pero lo que no sabían, es que en una pieza aledaña a la bóveda hay un ordenador, y en su contenido esta la fórmula del azúcar que un científico cocinero dejo olvidado.
Así podré entrar y robarla, porque al igual que tú, yo también soy un ladrón y necesito la fórmula del azúcar para poder dominar a toda mi nueva civilización en el interior del sol.
-Ah. Después de todo eres un ladrón, un incesto ladrón, quien lo diría.
El incesto se acerco al villano y de su hombro, comenzó a salir un cilindro un poco más grande que el anterior.
-Este no es paralizador, este detonará directamente el chip de tu ombligo si no haces lo que te digo, explotaras en mil pedazos, y de verdad ya me estoy aburriendo de ti, humano patético, solo tráeme los códigos. Pero antes arrójame esa bolsa de azúcar que tienes en la mano.
El villano arrojo la bolsa de azúcar por las patas filosas del insecto, este se precipitó y comenzó a devorarla por su boca pegajosa, tragaba y regurgitaba, tragaba y regurgitaba, la mezcla emitía un olor estupefacto, que el insecto succionaba una y otra vez.
-Ahora, ¡has lo que te dije¡- ordenó el insecto al villano. Este comenzó a caminar lentamente hacia la su habitación, se dirige al velador, en el había un papel doblado, lo toma con los ojos cerrado, y con la otra mano cogió un lápiz que había encima del velador y comenzó a caminar hacia el insecto mientras este regurgitaba en el suelo, cuando caminaba recordó que el insecto le dijo que mientras observara las cosas por su globo ocular, el impulso extrasensorial llegaría a sus antenas al transmitir la información, pues el insecto no podía ver directamente a través de sus ojos inadaptables para la superficie.
¡Aquí está el código!
-¡Póntelo delante de los ojos! ¡Hazlo maldito ya ha sido suficiente!
El villano comenzó a convulsionar, su cuerpo se puso de un color azul, el miedo lo atormentaba, sus labios estaban morados, su corazón palpitaba tan violentamente, como el zumbido de un aguijón.
-¡Hazlo por un demonio! Necesito los códigos
El villano presiona el lápiz que tenía en su mano con más fuerza y desesperación, estaba sudado y sus lagrimas rodaban en su mejilla; se pozo la punta del lápiz en uno de sus ojos, y con gran presión comienza a perforarlo, un primer chorro de sangre cae en el azúcar esparcida en el suelo, donde el insecto regurgitaba con repugnancia.
-¿Qué has hecho humano estúpido? ¡no has entendido nada!
El villano gritaba de dolor en el suelo, y mientras convulsionada le dice al insecto:
-¡Has perdido cucaracha del infierno! Jamás podrás dominar el sol- Le grita despavoridamente.
-¡Te equivocas! Serás tú quien irá al centro del sol…
A la mañana siguiente una ramillete de policías entra a la casa del villano, este yacía muerto con los ojos desmembrados en el sillón de su casa, a sus pies había una bolsa de azúcar esparcida por el suelo…